Los lácteos, la industria alimentaria y la publicidad

¿Cuántos años hace que nos machacan con la información de que los lácteos son saludables, son ideales para obtener el calcio por los huesos, por el crecimiento de los niños y muchas otras cosas? Esta información nos llega a través de los anuncios de la televisión y de la radio, de ofertas y promociones en los supermercados… todo ello promocionado por la industria alimentaria que tiene un gran poder, o por lo menos eso parece.

Hoy, a primera hora de la mañana, una vez más, he recibido otra pequeña “lección” mientras desayunaba y leía el diario Regió 7. Hay una noticia que pone “El yogur ayuda a reducir el riesgo de tener diabetes tipo 2”, aunque todavía no saben a qué se debe. Hasta ahora pensaban que era gracias al calcio, al magnesio oa los ácidos grasos, … Pero ahora creen que es gracias a las bacterias probióticos del yogur. Si lo lee, pone que necesitan más estudios para confirmarlo.

No vayamos muy bien con esta información. Recapitulemos:

  • La leche y derivados lácteos de vaca actuales no son los mismos que los de nuestros abuelos o bisabuelos. Las granjas grandes o no ecológicas maltratan a las vacas: no están libres por los prados, no se mueven, las atiborran de fármacos y hormonas… Antes solo hervimos la leche, ahora hace falta pasar por una serie de procesos antes de que se pueda consumir, como la pasteurización. Por último, las hormonas y los fármacos que llevan los lácteos van a parar dentro de nuestro organismo.
  • El calcio de la leche de vaca no se absorbe tan bien como el calcio que podemos obtener del brócoli, la coliflor, la col rizada. Del sésamo también podemos obtener un buen pellizco de calcio.
  • Actualmente, hay estudios que afirman que no existe una relación directa entre los lácteos y la calidad ósea, es decir, no previenen la osteoporosis. La calidad de los huesos depende de otros muchos factores: situación hormonal, ejercicio físico, vitamina D (exposición solar), vitamina K, magnesio, …
  • Muchos sufrimos intolerancia a la lactosa por falta de la enzima que degrada este azúcar, llamado lactasa. Genéticamente, no hemos cambiado demasiado respecto a nuestros antepasados. Entonces, tenemos producción de lactasa en los primeros años de vida porque debemos alimentarnos de la leche materna. Una vez pasado el período de lactancia, nuestro cuerpo produce mucha menos cantidad o casi nada de esta enzima. De ahí la intolerancia a la lactosa que se manifiesta en forma de diarrea acuosa, flatulencia y dolores abdominales.

Pero lo que os quería hablar hoy es de la relación de los lácteos y la diabetes tipo 2. Tenemos estudios de que afirman que existe una relación directa, es decir: cuanto más lácteos tomamos, más riesgo tendremos de sufrir diabetes.

Las proteínas de la leche no son totalmente digeridas en el estómago, se producen pequeños péptidos que tienen una estructura similar a las hormonas que produce el páncreas (explicado de forma muy resumida). Y esto hace que aumente el factor de crecimiento IGF-1 y la resistencia a la insulina. A la larga, podemos acabar desarrollando cáncer, diabetes, ance, alergias, obesidad, enfermedades cardiovasculares, enfermedades autoinmunitarias y neurodegenerativas.

Los lácteos de cabra u oveja son más sanos por nuestro organismo porque no tienen estas proteínas poco digeribles por nuestro estómago.

 Es difícil que se pongan de acuerdo la industria alimentaria y los dietistas/nutricionistas/terapeutas de la salud. Pero creo que cada vez está más claro que NO es una obligación tomar lácteos después del amamantamiento con la leche de la madre. La única leche recomendable e imprescindible para las propiedades que aporta es la leche materna .

Y por último, lo mejor que podemos hacer es lo siguiente:

  • Evitar el consumo excesivo de azúcares, sal y cereales refinados.
  • Consumir gran cantidad de verduras y frutas que nos aportan muchas vitaminas, minerales y son una gran fuente de antioxidantes.
  • Si queremos consumir lácteos, lo haremos por placer.
  • Ejercicio físico moderado.
  • Respirar profundamente o meditar y estar en contacto con la naturaleza.

Os invito a leer los siguientes artículos de donde he extraído la información:

  • Artículo escrito en la web “eres lo que comes” por Lucía Redondo, dietista y nutricionista: “Los lácteos, a estudio”
  • Artículo escrito en la web “eres lo que comes” por Milca Burde, dietista: “Dependencia en blanco”. Aquí habla de los antepasados ​​y de los distintos tipos de lácteos animales.
  • Seminario de Nutrición sana y equilibrada del postgrado PNIE. 

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